
Elpoderbanilejo.com “ Le gané la pelea a los fuertes vientos de Fiona, pero no pude con ese río”, comienza a narrar Rodolfo Núñez, conocido cariñosamente como “El Moreno”, por sus vecinos en el sector Los Platanitos, en el municipio Higüey, sobre la travesía que vivió junto a ellos con la entrada del huracán Fiona por el Este del país.
Rodolfo la describe como “la noche larga”, debido a que, específicamente a las 2:00 de la madrugada, fue cuando empezaron a arreciar las fuertes ráfagas de viento de Fiona y los techos de zinc de algunas casas comenzaron a volar por los aires.
Lo primero que vino a su mente y lo que se le ocurrió al ver esto fue “recoger a los vecinos que estaban en la parte baja (muy en la orilla del río Duey) y brindarles un refugio seguro en su casa”.
“Las hojas de zinc volaban y cuando vi que las matas de coco se cayeron”, señala donde estaban, “recogí a los vecinos que estaban en la parte baja”.
Rodolfo, de 37 años, cuenta que no aguantaba los gritos de otros residentes de allí que, cuando se les iba una hoja de zinc de sus techos, se alarmaban y pronunciaban oraciones, “pidiendo a la virgen que los protegiera”.
Ante ese, para él, desgarrador panorama, lo segundo que decidió hacer fue subirse por los techos y colocar blocks en los techos de hojalata de todas las casas y amarrar con sogas. Pasaron una, dos, tres, cuatro horas y ahí estaba él, bajo lluvia, trueno y viento.
“El instinto humano siempre cuando uno ve a una persona mayor que uno, lo que uno hace es socorrerlo. Gracias a Dios no hubo pérdida humana, pero pasamos la madrugada entera socorriendo a los vecinos para que no se les fuera el techo de zinc”, narra.
Sube el río Duey
El siguiente día, específicamente, a las 6:00 de la mañana, cuando empieza a amanecer, y las lluvias han cesado un poco, Rodolfo nota “un sonido extraño proveniente del arroyo”.
Cuando se percata ya el afluente comienza a tocar una puerta tras otra y a penetrar por las ventanas de su vivienda.
“Ese río subió y no pudimos recoger nada. Lo vivimos en carne propia y hoy lo estamos sufriendo”, dice tras precisar que nuevamente tuvo que socorrer a sus vecinos, sobre todo, a los adultos mayores y convalecientes.
“Empecé a evacuar a todos del lugar que estaba siendo consumido por el Duey”, manifiesta. Se gana el título de “héroe” y así lo confirmó Rufina, una de sus vecinas.
Lo perdió todo
Rodolfo lo perdió todo. Vive del día a día. Está ahora sin un mueble o un cómodo colchón, y contrario a otros, que todavía buscaban las pocas cosas que se escondían debajo de los pedazos de concreto, tablas y zinc, a diez días de Fiona, él estaba desprendido de todo.
“Ni ropa tengo, pero gracias a Dios no hubo pérdidas humanas. Hay un Dios más grande que todo y estamos vivos con deseos de trabajar”, expresa.
Anhelo por sus hijos
El hombre, que se dedica a la instalación de música a vehículos, reveló que “desde que Fiona se fue no he vuelto a dar un golpe”, porque no ha conseguido clientes.
Contó que tiene dos hijos, uno de 14 y otro de 16 años que aún no han podido entrar a la escuela y ese es su deseo.
Fuente: Listin Diario
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