
Elpoderbanilejo.com Santo Domingo.- Como si se tratara de un relato entre colegiales, muchas de las imputaciones que se le hacen a Jean Alain Rodríguez Sánchez, en el caso Medusa fueron ejecutadas a través de “amigos de infancia” que sirvieron desde reclutadores de empresas constructora, negociadores de los sobornos, receptores de dinero o testaferros.
Resulta más que evidente, según consta en la acusación, que el exprocurador general de la República confiaba a plenitud en esos “amigos de infancia”, pero fue justamente el testimonio de muchos de ellos lo que robusteció la acusación.
La mayoría de ellos, incluyendo sus hermanos, colaboraron con la investigación del ministerio público y por tal motivo se libraron de estar como imputados, aunque sus testimonios dejan claro su activa participación en las acciones de corrupción.
En los casos de corrupción en la compra de alimentos para los presos, el cobro de sobornos para el Plan de humanización de los centros penitenciarios y compras de inmuebles sobrevaluados para el Ministerio Público el imputado se auxilio de personas cercanas a él antes de que fuera designado Procurador General de la República.
Los testimonios de Anton Casanova y Enrique Bonetti fueron fundamentales para entender como funcionaba el entramado de corrupción en torno a las construcciones del proyecto de humanización de los centros penitenciarios. Ambos eran amigos cercanos de muchos años de Jean Alain Rodríguez.
La otra pieza relevante para terminar de armar el rompecabezas fue Rafael Stefano Canó Sacco, jefe del gabinete del exprocurador, quien fue arrestado en España, pero que confesó importantes detalles de la operación fraudulenta conocida como el caso Medusa.
Fuente: El Dia
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