
Elpoderbanilejo.com A un mes de los conflictos y agresiones que se escenificaron en el canódromo “El Coco”, los ciudadanos que asisten a buscar sus vehículos aseguran que desde entonces los servicios han mejorado en calidad y velocidad.
“Parece que tenía que pasar eso (refiriéndose a la agresión policial) para que atendieran a uno más rápido”, expuso Andrés Encarnación, quien no pudo llevarse su carro la mañana de este miércoles por falta de documentación.
Al igual que Encarnación, otros de los presentes, que entraban y salían sin esperar mucho en la puerta del centro de retención vehicular de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett), coincidieron en que el cambio de administración “agilizó las cosas”.
Hansel Cuevas, por ejemplo, explicó que su motor tenía dos meses retenido en “El Coco” y lo consiguió después de varios viajes.
Mientras desempolvaba la motocicleta y evaluaba su estado, Cuevas detalló que las autoridades le despojaron del vehículo luego de ir a reportar un accidente de tránsito.
“Yo fui disque a reportarlo y me quitaron el motor”, indicó, al tiempo que señaló que fue por medio de los videos del encontronazo en el que agentes de la Digesett agredieron al titular del Defensor del Pueblo, Pablo Ulloa, y a periodistas del Listín Diario y CDN que pudo hallar su motor entre los cientos apilados.
“Yo lo vi y lo ubiqué de una vez”, dijo entre risas.
Otro que llegó temprano al canódromo a buscar una de las unidades fue Ricardo Vicente, quien junto a su hermano procuraba una motocicleta detenida desde hace cuatro meses.
Vicente argumentó que “no había suerte con la mujer que había (la anterior encargada del lugar, coronela Ysbelita de los Santos Pérez, destituida tras el conflicto)”, por lo que rescatar “cualquier vehículo era una lucha”.
“Esa mujer era el… y le hablaba mal a todo el mundo”, puntualizó.
Asimismo, destacó que la anterior dotación que junto a De los Santos Pérez tenía a su cargo “El Coco” sustraían los motores de quienes iban a acompañar a otros ciudadanos a recuperar los suyos.
“Ellos decían que uno no se podía parar en la orilla y hasta te quitaban el motor y te lo metían para allá”, agregó.
Fuente: Listin Diario
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