
Elpoderbanilejo.com Ciudad de México.- La captura de uno de los hijos del antiguo jefe del cártel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán, esta semana en México fue más un guiño aislado a una estrategia de guerra contra el narcotráfico que el gobierno del país ha abandonado que un indicio de que el presidente, Andrés Manuel López Obrador, haya cambiado de opinión, según los expertos.
La detención de Ovidio Guzmán en Culiacán, el feudo del cártel, el jueves se cobró al menos 30 vidas: las de 11 efectivos del ejército y las fuerzas de seguridad y 19 presuntos sicarios del grupo. Pero los analistas predicen que no tendrá ningún impacto en el flujo de droga hacia Estados Unidos.
Fue una exhibición de fuerza — con helicópteros armados, cientos de soldados y vehículos blindados — en el inicio de un posible proceso de extradición, más que un paso importante en los esfuerzos de las autoridades mexicanas para desmantelar una de las organizaciones delictivas más poderosas del país.
Quizás por casualidad, ocurrió a unos días de la visita de Joe Biden, la primera de un presidente estadounidense en casi una década. En los cuatro primeros años de los seis que contempla su mandato, López Obrador ha dejado claro que perseguir a los capos de la droga no es su prioridad.
Cuando las fuerzas militares acorralaron al joven Guzmán en Culiacán en 2019, el presidente ordenó su liberación para evitar muertes luego de que hombres armados comenzaron a disparar por la ciudad.
Fuente: El Dia
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