
elpoderbanilejo.com Por Guelmis Rivera González Bani.-Lo acontecido la noche del pasado lunes podría decirse que tiene su origen, quizás, en las diferencias entre Vladi Guerrero, el hijo del senador, y Luís Báez, cuando el primero impidió que el segundo montara una valla publicitaria de su candidatura, porque Vladi quería poner una de su Papá con el Penco en la esquina de la calle Duverge con Beller.
Allí se encendió la llama de la discordia y el desquite, al final de la jornada, los propietarios decidieron que ninguno montara una valla política.
Nos trasladamos a la calle principal localizada en el Fundo, que conduce a Villa Güera y la Montería.
Se consumó.
Luego, llegamos a la cabeza del puente sobre el puente Baní, a instalar una valla en el espacio cedido por el Ingeniero y empresario banilejo Luís Guillermo De León, Memo.
Luego de que los muchachos permanecieran horas y horas montando vallas y realizando otras actividades proselitistas, uno de los integrantes se puso “malo”, quizás por el azúcar, la presión o lo que fuese, y nos comunicamos con el amigo y Dr. Deivi Trinidad, quien le dio asistencia médica inmediata.
El doctor permaneció con nosotros hasta nuestro arresto arbitrario. Él pagó las consecuencias también.
En el lapso que esperamos la cena que habíamos pedido para nosotros y para compartir con la policía, se acerca un Coronel de la P.N., el cual utilizando su teléfono celular, grababa la instalación de la valla mientras llamaba a Luís Báez.
Le dijo que era tarde, que mejor nos fuéramos y regresamos al siguiente día. Luis asintió.
Pero, cuando recogíamos para retirarnos a nuestros hogares, llegó otro Coronel, —el que entendimos venía con la canalla orden—, y nos dijo que fuésemos a la Fortaleza. Le acompañamos pacíficamente.
Ya en la casa de guardia, comenzaron a hacer un listado con nombres y números de cédulas. Todos cooperamos.
Báez trato de decirle que no había necesidad de dejarnos retenidos, cuando todos nosotros somos estudiantes, profesionales, empleados del Cabildo municipal, y hasta un médico.
La policía hizo una de las mejores cosas que sabe hacer: ser arbitrarios.
No importó que Luís le dijera que estaban siendo injustos, puesto que ya habían pasado antes de nuestra detención Carlitos Auto import y Cristian Castillo por la fortaleza, ambos de manera separada.
Nuestra intriga; ¿por qué nosotros si, y ellos no?
Deja mucho a la imaginación, aunque no hay que imaginar nada, más que era un evidente uso de poder, utilizando la fuerza pública.
Es el modus operandi del Senador inorgánico. Amedrentar e injuriar, sus dos súper poderes.
Resignados ya a que no íbamos a poder con una “orden superior”, como lo describiese uno de los Coroneles, nos llevaron al Polideportivo de Baní.
Esa es otra deprimente historia.
El Polideportivo de Baní, el lugar usado decenas de veces por los PLDeístas para proselitismo político, hoy ya convertido en una pocilga para cerdos lánguidos y diarréicos. Allí nos llevaron.
Para los policías que nos atendieron era una travesía escribir nuestros nombres, tratar de escucharnos,ñ fue tortuoso para ellos. Eran la representación de décadas de atraso institucional.
Los baños que debían ser para los atletas banilejos, convertidos en un orinal pestilente y foco de enfermedades. Allí estábamos los juntos a otros retenidos.
La experiencia fue desagradable, pero educativa. Aprendí que este país sigue siendo de los “manda más”. Tierra de intelectualoides que entienden que el PLD es la panacea. Es el país de los hijos de Papi y Mami, con desmesurado poder como Vladi Guerrero, hijo del aspirante retrógrado cuyos días están contados en la Cámara Alta.
Aprendí que mientras más brutos los policías, mejores séquitos son para las causas más bochornosas y asqueantes.
Aprendí, que la Ley se aplica pa’ algunos, pa’ otros está el oficialismo.
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