Se cree que la cumbre, del 21 al 24 de febrero, es la primera de su tipo y muestra una toma de conciencia en los niveles más altos de la Iglesia de que el abuso sexual por parte del clero es un problema global y no está restringido al mundo anglosajón, como muchos líderes de la Iglesia han insistido por mucho tiempo.

El papado de Francisco ha sido sacudido por acusaciones de haber rehabilitado a un cardenal estadounidense de las sanciones impuestas por el papa Benedicto XVI por haber abusado y acosado a seminaristas adultos.